Te diré algo claramente…
El problema no es que tu hijo no quiera. Es que las tareas largas y las instrucciones habladas se le escapan, y entonces llegan las repeticiones, los enfados y esa sensación de que tú también te quedas sin recursos.
El TDAH responde mejor a la práctica frecuente y breve que a sesiones largas y espaciadas. Por eso este kit no te pide una hora al día ni comprar materiales: eliges 1 o 2 actividades según el momento y el ánimo de tu hijo, y las repites.
El antes y el después no aparece en un día perfecto, sino en la suma de muchos días imperfectos en los que igual lo intentaron. Con actividades ya pensadas, dejas de improvisar y tu hijo empieza a asociar estas herramientas con sentirse capaz, no con sentirse evaluado.